Esta propuesta nace de una profunda reflexión a lo largo de 27 años de experiencia sobre el método original y de una comprensión cada vez más amplia de la complejidad de la experiencia humana, del impacto del trauma y de los procesos de sanación.
Mientras que el enfoque clásico de las constelaciones familiares suele orientarse hacia la búsqueda de una imagen de resolución, el enfoque informado en trauma pone en el centro a la persona y a su capacidad de sentirse segura. Prioriza la confianza, la coherencia grupal, la regulación del sistema nervioso y la integración gradual de aquellas experiencias dolorosas que aún no han podido ser procesadas.
Desde esta mirada, comprendemos que tanto las constelaciones como el trauma son procesos vivos y dinámicos. No trabajamos con imágenes sistémicas fijas ni entendemos el trauma únicamente como un acontecimiento aislado. El trauma es un proceso que ocurre en el cuerpo, que impacta el sistema nervioso y que influye en la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos, con nuestra historia y con los demás. Todo aquello que sucede en nuestras familias deja huellas, narra historias y configura formas de sentir, percibir y actuar en el presente.
En lugar de centrarse en órdenes rígidos o en movimientos rápidos hacia la reconciliación, las Constelaciones Familiares Informadas en Trauma reconocen que muchas heridas tienen su origen en los primeros años de vida y que también pueden transmitirse de generación en generación. Los duelos no resueltos, las pérdidas, las exclusiones, las experiencias de guerra o sufrimiento que vivieron nuestros ancestros pueden permanecer en la memoria familiar y manifestarse en el cuerpo y en la vida de las generaciones posteriores.
Por ello, este enfoque se sostiene sobre algunos principios fundamentales:
• Seguridad y regulación: se prioriza el bienestar del sistema nervioso del consultante, creando un entorno de estabilidad, confianza y cuidado que evite el abrumamiento.
• Reconocimiento del sentir corporal: se presta especial atención a las sensaciones y respuestas del cuerpo, respetando profundamente el ritmo y los recursos de cada persona.
• Intervenciones graduales y respetuosas: no se fuerzan movimientos sistémicos ni procesos de reconciliación cuando la persona aún no está preparada para integrarlos.
Las Constelaciones Familiares Informadas en Trauma ponen el foco en el consultante y en su sistema familiar transgeneracional. Exploran cómo las experiencias de la infancia, los acontecimientos significativos y los traumas heredados pueden seguir influyendo en el presente. Desde esta perspectiva, el trauma se comprende como una energía o experiencia que no ha podido integrarse plenamente y que continúa buscando ser reconocida para encontrar un camino de transformación e integración.
La formación se apoya en cuatro pilares fundamentales que se entrelazan a lo largo de todos los módulos, tanto en la enseñanza teórica como en la experiencia práctica:
1. Constelaciones Familiares y fenomenología sistémica
La transmisión de los Órdenes del Amor, la fenomenología y la metodología de las Constelaciones Familiares desarrolladas por Bert Hellinger, como base para comprender las dinámicas que actúan en los sistemas familiares.
2. Trauma, presencia y Comunicación Transparente
La integración de diferentes teorías sobre el trauma personal, transgeneracional y colectivo, junto con el entrenamiento en Comunicación Transparente, la práctica meditativa, la presencia consciente, la coherencia, la resonancia y la sintonización inspiradas en los aportes de Thomas Hübl.
3. Formación en facilitación sistémica
La capacitación para facilitar Constelaciones Familiares según la metodología desarrollada por Tiiu Bolzmann, incorporando los sentimientos no digeridos y las experiencias emocionales pendientes del consultante dentro del proceso sistémico y energético.
4. Desarrollo personal y corporeización sistémica
Un camino de crecimiento personal basado en el autoconocimiento, la práctica de la meditación, la Comunicación Transparente y la corporeización de los principios sistémicos, promoviendo un compromiso profundo con el propio proceso de transformación.
Este recorrido constituye una invitación a desarrollar una presencia más consciente, compasiva y sensible frente al sufrimiento humano, para acompañar a otros honrando las historias personales y familiares desde un espacio de respeto, inclusión y profunda humanidad.